Saturday, September 22, 2018

Música - Juliano Vasconcellos y Tim Kliphuis

Un viejo amigo bloguero (tiene más o menos la misma edad que mi hija), Juliano, hizo un vídeo que me gustó. Me gustaba escuchar su guitarra, ver sus manos, sentir su presencia sin verlo. Aquí puedes ver el vídeo: Guerra e Paz, Liev Tolstoi

Tim Kliphuis y el Rosenberg Trio en Paris
Anoche fui con Aafke, mi hija y su amiga Susanne a un concierto de un violinista, bajista y guitarrista en el garaje de mi Citroën. El violinsta se llama Tim Kliphuis y aquí se puede ver un vídeo en que él toca: The Rosenberg Trio & Tim Kliphuis LIVE in Paris Apr.7, 2008

Aafke en Groningen en frente de nuestra casa
Hace 42 años Aafke y yo hicimos un paseo en bicicleta en la provincia donde nos casamos. Cuento sobre ese paseo en la nota que el diario digital Politika publicó el 21 de septiembre, que fue el día en que asesinaron a Orlando Letelier.

En un viejo post en este blog (Un viaje a Milano) que volví a publicar en inglés en un otro blog (Milagrito) Juliano me dijo en un comentario: When you write, you have a bit of what is called joyful melancholy ... your look ... your gestures ... are perfect drawings.

Él lo escribió en castellano y Google hizo la traducción. Ahora, leyéndolo en inglés, me sorprende más lo que dijo Juliano sobre mi estilo de escritura que hace 12 años, cuando lo dijo en castellano.

Una semblanza de Orlando Letelier

Friday, September 21, 2018

Orlando Letelier


Para Orlando, Francisco y Bernardo


En enero de 1973 fui con mi esposa a Chile, porque quería trabajar allí en la reforma agraria, primero unos meses y después varios años. Chile fue uno de los pocos países de América Latina donde la reforma agraria no fue un lema, sino que se puso en práctica. Vivíamos en el sur de Chile, cerca de Temuco, en granjas cooperativas. Quería vivir de cerca los problemas de la autogestión y el desarrollo rural. Llovió y sopló mucho el viento, la vida era como en Holanda en el pasado, tranquila.
Viajé en vagones de tren antiguo con bancos de madera, llenos de habitantes rurales con sus bolsos, deslizándome lentamente por la tierra suavemente inclinada, arrastrado por una locomotora de vapor anticuada. Se detuvo en cada estación. Pensé en cómo en mi juventud había mirado las locomotoras de vapor que llegaron desde Alemania a través del valle ferroviario.
Durante el día trabajé con los hombres y en la noche me senté junto con familias a un fuego de leña hablando o bebiendo mate, una especie de té aspirado en una calabaza seca o una olla de hierro con una delgada pipa de color plateado. Por la noche mi esposa y yo dormíamos juntos en ponchos de lana que habíamos extendido en el suelo de madera.
Regresamos después de siete meses. No quería regresar, me sentía como en casa en Chile, pero mi esposa organizó unas vacaciones con su madre y hermanos en los Países Bajos y luego tuve que venir. En retrospectiva, afortunadamente, porque incluso antes del golpe militar, el ejército allanó nuestra cooperativa. Un informe en un periódico chileno declaró que estaban buscando 'a los extranjeros'.
Más tarde escuché que nos estaban buscando. Fui a trabajar a Holanda para el comité de solidaridad que había ayudado a establecer un año antes del golpe. Investigué las posibilidades de boicotear el régimen chileno, mantuve contacto con políticos y periodistas, escribí artículos, dicté conferencias y edité una revista.
Un día, cuando tenía veintisiete años, me llamaron desde el Transnational Institute y me preguntaron si quería ayudar a Orlando a establecer contactos en los Países Bajos.
Orlando tenía más o menos la misma edad que mi padre cuando murió. Tenía una voz cálida, ojos sensibles y podía contar maravillosamente. Era chileno, había trabajado en el exterior durante mucho tiempo y fue ministro de Defensa en el momento del golpe. Había estado en campos de concentración y prisiones después del golpe del 9/11 (1973) y fue expulsado al extranjero después de un año de prisión.
Manejamos el automóvil en el camino de Ámsterdam, mi nuevo hogar, a La Haya. Orlando estaba sentado al lado del chófer en el asiento delantero, yo en el asiento trasero. Se inclinó hacia atrás, echó la cabeza hacia un lado, cerró los ojos y dijo que iba a dormir un rato. Cuando abrió los ojos, se volvió hacia mí y me preguntó: "¿Qué debería pedir más tarde?"
Orlando fue el primer chileno en venir a los Países Bajos en nombre de la resistencia, que me pidió consejo. Había ocupado puestos importantes, pero me vio como alguien que sabía mejor que él lo que podía pedir a los políticos holandeses. Me gustó eso. Lo que también me gustó fue su inmediatez y encanto.
Orlando llegó a Holanda un par de veces ese año y todas las veces lo vi, la última vez el 4 de septiembre. Compré un traje italiano y mientras caminábamos por Ámsterdam miró con aprobación mi nuevo traje, me dio una palmadita en el hombro y me dijo: "Te va bien".
Una semana más tarde tuvimos la gran manifestación anual en Ámsterdam contra la dictadura chilena y Orlando sería el orador principal. En el último momento lo canceló porque también lo querían en Washington como orador.
El 10 de septiembre, recibí una llamada de la agencia de noticias holandesa ANP pidiéndome de comentar la decisión del régimen chileno de privar al orador chileno de su nacionalidad el día siguiente. El periodista leyó el decreto ley de la privación de su nacionalidad y parecía que el régimen había tomado la sanción porque Orlando estaba involucrado en acciones de boicot en los Países Bajos. Dije que Orlando no vendría al evento al día siguiente porque se le pidió que hablara en una reunión en Washington. Unos días antes me había llamado y se disculpó por su cancelación tardía.
Después de la llamada del reportero de ANP, estaba de un humor eufórico. No sólo habíamos tenido éxito en los Países Bajos, porque el mayor inversionista extranjero se había retirado de Chile, sino que también se demostró que el régimen chileno era sensible a las acciones de boicot. Estaba orgulloso del éxito, tuve una gran participación en él.
Doce días después llegó la dura noticia.
Mi esposa y yo hicimos un paseo en bicicleta por el norte y pasamos una noche con amigos en una granja a pocos kilómetros de la casa donde nos casamos siete años antes. Con prismáticos se podía ver nuestra casa, sobre los prados, a la izquierda del molino de agua. Por la mañana, después del café nos despedimos. Bajamos el camino de entrada y en el momento en el que continuaríamos nuestro viaje en una carretera secundaria, mi mujer se dio cuenta de que había olvidado su bolso. Volvió y la esperé en la puerta, disfrutando del sol de otoño. Fue el 22 de septiembre.
Mi esposa se tardó en volver por un largo tiempo. Pensé: ella ciertamente está hablando con su amiga, como siempre. Cuando volvió en bicicleta, vi que algo malo había sucedido.
Ella se tambaleó: "Orlando está muerto ... Lo mataron ayer con una bomba debajo de su automóvil". 
No podía creerlo.
En la esquina del camino de entrada, sentado en la barra de mi bicicleta, me puse a llorar. El nuevo dolor se asentó en un viejo dolor. Unos años antes había escuchado que Bernardo, con quien había vivido en una cooperativa agrícola en Chile, había sido asesinado poco después del golpe. Él era el padre de dos niños pequeños y tenía una dulce esposa. Muchas noches nos habíamos sentado al lado del fuego, hablando o quedándonos en silencio, chupando de vez en cuando el mate.
Francisco, de la misma granja, también fue asesinado. Él tenía diecisiete años y era fuerte. Cuando íbamos a cosechar el trigo él colocó con una sonrisa grande, junto con otro hombre, una bolsa de setenta kilos en mi cuello, que inmediatamente se cayó en el suelo. La colocaron de nuevo en mi cuello y rápidamente había captado el arte de cargar bolsas. Al igual que Bernardo, Francisco fue asesinado por los militares.
Por muchos años escuché la voz de Orlando en mi cabeza y sentí su mano en mi hombro. Durante muchos años pensé en Francisco y Bernardo.

Thursday, September 20, 2018

Orlando Letelier

Orlando Letelier en el Transnational Institute en Amsterdam en 1976.
Otra vez pienso en Orlando Letelier, a quien el régimen chileno asesinó con una bomba debajo de su coche en pleno centro de Washington. Lo asesinaron el 21 de septiembre 1976 y ese mismo año lo conocí por sus visitas a Holanda y nuestra cooperación para tratar de aislar política y económicamente al régimen cívico militar chileno. En aquel entoncés él vivía en Washington y yo en un barco en Amsterdam.

Orlando tenía 44 años cuando lo asesinaron. Yo tenía 28 años en septiembre 1976. Me enteré de su muerte mientras hacía un paseo en bicicleta por la provincia donde Aafke y yo nos casamos y donde vivimos hasta septiembre 1974. Hoy es el comienzo oficial del otoño. Ayer parecía verano.

PD: Escribí varios posts sobre Letelier en este blog. Uno de ellos es Isabel y Orlando Letelier. En ese post doy más información sobre Orlando.

Cuatro rosas

Fue (era? hacía?) todavía un poco oscuro esta mañana (jueves) cuando veía a través del cristal de la puerta al lado del Bialetti cuatro rosas en su posición alta, incomún, pero ya común para mí, aunque cada día las estoy mirando con sorpresa (asombro, estupor). Me hacen gozar aún más de la vida, como también lo hace el café hecho por el Bialetti.

El vídeo que colgué en el post anterior tiene que ver con el capítulo sobre el puerto de Valparaíso que estoy escribiendo para el libro sobre puertos en el mundo.

Estoy preparando un viaje al puerto de Los Angeles (y Long Beach). Pasan cosas interesantes allá, en California (la hora de mi blog es la de California), como pueden ver p.e. aquí: New Policy Brief: How To Deploy Zero Emission Freight Technologies At Southern Californias Ports.

Wednesday, September 19, 2018

La socialdemocracia es el mejor aliado del neoliberalismo



Una charla interesante! Comienza con una cita de una canción del cantante y poeta chileno Víctor Jara y termina con una cita del último discurso del presidente de Chile, Salvador Allende. Entre estas dos citas, Carlos Pérez Soto desmitifica opiniones comunes sobre el neoliberalismo, que se introdujo en Chile bajo una dictadura militar-cívica y en Brasil bajo un gobierno socialdemócrata.

PD: Mil guitarras recuerdan en Chile a Víctor Jara a 45 años de su asesinato
SANTIAGO DE CHILE, CHILE | Sept. 16, 2018

Monday, September 17, 2018

La abuela atractiva y misteriosa

Terminé el post anterior con este PD: Acabo de publicar uno de esos viejos posts, un post un poquito dramático, que traduje del holandés al castellano, sobre la madre de mi padre, en mi otro blog, Wondertje: La abuela atractiva y misteriosa

Aquí está el post:

La abuela atractiva y misteriosa

Esta historia es acerca de mi abuela de La Haya, la abuela que he conocido, la abuela con la que he estado muchas veces alojándome en su casa, la abuela que llegó en mi cumpleaños, la abuela que me regaló helados en Heck's en La Haya, la abuela con quien fui al cine Cineac (en la Haya), la abuela que me llevó a Madurodam, tres veces, la abuela que me llevó el domingo por la mañana a un lugar bastante grande en mi memoria, con sólo personas adultas con las que yo no tenía nada, que eran extraños para mí, entonces me encontré en un servicio de Christian Science, la abuela que organizó una maestra del habla para mí porque pensaba que yo ceceaba, todavía la veo entrar por la puerta en la habitación trasera, esa señora imponente con el pelo negro y los labios rojos envuelta  en un abrigo de piel, la abuela que tenía tantos relojes en la casa, uno de los cuales, un reloj de cuco, a veces golpeó enloquecido en medio de la noche, la abuela que puso las telas bordadas por mis hermanas en los apoyabrazos y el trasero de sus sillones para que no se ensucieran, la abuela que prohibió pisar los umbrales porque les dañara, la abuela que llamé abuela y de la que aprendí sólo después de su muerte que ella solía ser no sólo extremadamente atractiva y misteriosa y visto por los ojos de muchos hombres, sino también una persona animada.
Mi abuela, la madre de mi padre, la abuela que estaba cerca pero también a cierta distancia. ¿Fue por mi madre que sentí esa distancia o ella estaba realmente un poco distante? Aafke no la encontró distante. Aafke pensó que era una persona original, mi abuela, y Aafke recibió un anillo de oro de ella, una reliquia familiar.
La próxima vez contaré más sobre mi abuela. Luego te cuento sobre un diario que tengo de ella, o mejor dicho, una agenda con notas de diario. En ella, mi abuela mantuvo meticulosamente a quien había llamado ese día y no tuvo que volver a llamar y en ella se preguntó donde estaba su hijo, que siempre se había quedado con ella y que se mantuvo alejado por tanto tiempo ...
Ya ves, hay más que contar sobre mi abuela. La abuela que no fue amada por mi madre.

PD: Conté esta historia en mi otro blog, Tutto è possibile, al comenzar ese blog en 2005 en neerlandés. Eliminé la historia y la vuelvo a publicar aquí en este blog, que se supone es un blog en neerlandés, en una traducción al castellano, porque me gusta contarla de nuevo en ese idioma.

Sunday, September 16, 2018

Dramático y sevillano

Buscando un texto en el archivo de mi computadora me topé con dibujos hechos por mi compañera, antiguos escritos míos y fotos. No sé por que agrego el adjetivo antiguo sólo a los escritos, porque las fotos y los dibujos también son viejos. Todo se vuelve viejo un segundo después de presentarse.

Copio aquí dos dibujos de Aafke, el del caballo llamado Amour, porque es sencillo y sin drama, y el del pavo real, porque es dramático y sevillano. (Una vez, en el tiempo pasado, hice un pelicorto de un pavo real: El baile del Pavo Real)

Encontré también un escrito mío dramático, que era un post en este blog, de abril 2005, en neerlandés, que eliminé en 2005, como también eliminé los demás viejos posts en holandés con que empecé este blog (salvo dos posts creo).

PD: Acabo de publicar uno de esos viejos posts, un post un poquito dramático, que traduje del holandés al castellano, sobre la madre de mi padre, en mi otro blog, Wondertje: La abuela atractiva y misteriosa


Thursday, September 13, 2018

Binéfar



Y de repente estaba en Binéfar, donde fui una vez para visitar a mis amigos José Luis y Jesús. Busqué la cámara... Pasaron rápido. Había un holandés en la cabeza de carrera pero no fue por eso que estaba mirando la Vuelta

La portadora de agua

Con el paso de los años ella se vuelve más madura, más sabia. Lo descubrí esta mañana tomando el desayuno en la terraza del jardín. Ampliando la foto vi que su nariz está herida, pero parece que a ella no le importa. Tiene fuerza y carácter.