Esta mañana
despertándome de un sueño y tratando de recordar sus múltiples eventos seguí
pensando en los primeros blogueros que conocí, algunas de mis
vacaciones en el extranjero y varias cosas más. Es difícil escribir sobre todo esto, pero lo voy a tratar.
En el sueño estaba en un camping en Italia. Una
chica me pidió ayuda en algún problema que tenía con su bicicleta y
cuando lo había arreglado, se desarrolló una conversación entre ella y
yo donde dije en un momento: ¿Pero dónde estamos?
Traté de acordármelo y lo único que sabía era que había venido desde
Roma y que debiera encontrarme en un lugar en el norte de Italia. Ahora
esto parece algo bastante normal, pero en mi sueño fue muy discordante.
En otro momento de la plática con la chica dije que había estado en el
sur de Italia. Le quería enseñar en un mapa el lugar preciso, pero los
únicos mapas que vi en la pared (imagínese que me encontraba en un
camping en medio de la naturaleza!) eran un mapa de Asia y de Holanda.
Otra vez: parece algo bastante normal, pero en mi sueño me provocó un
desarreglo incómodo.
Mi sueño era muy largo, con muchos episodios, pero como ya no he logrado
trasmitir el impacto que tuvieron estas dos escenas no seguiré contando
las demás escenas. Ahí está otra reflexión que tuve despertándome: no
hay tiempo para contar las cosas de una manera buena, no hay tiempo para
leer bien lo que escriben los blogueros, hay blogueros que escriben
tanto que ni logro seguir todo lo que escriben y si logro leerlo no
tengo tiempo para dar un comentario bien pensado, profundo.
En los blogs veo la rapidez. Por cierto, veo también la profundidad.
Despertándome desde el sueño, pensaba en los primeros blogs que leía,
por ejemplo el de Illa. Al comienzo ella escribía mucho, con una energía
provocadora y estimulante; ahora escribe poco. Pensaba en Reflejos que
escribía cuentos muy bonitos y que de repente paró de escribir. Pensaba
en Pau que escribe mucho, que cambió de blog para después volver al
antiguo. Pensaba en Clo que paraba su blog cuando nació su segundo hijo y
que ahora ha retomado sus relatos de buen sentido de humor. Pensaba en
la-de-marbella que escribe sin cansar, y pensaba en Juan Cosaco,
Melytta, Luna, Noa, Seleka, Mariposa Azul, Ideas, Mireya, BeBa, Paqui,
María Inés, Daniel Mercado… Todos estos blogueros, y muchos más, siguen
escribiendo, unos menos, otros más.
Hay los blogs de las dos Anas. La primera, la de los árboles, tiene un
ritmo feroz. Me pregunto de donde ella saca la energía. La segunda,
dentro de su gata, escribe también mucho, con una energía similar de
sorprendente. Y hay los blogs que no siguen, como por ejemplo el de
Nube-de-colores que publicó su último post el 21 de octubre 2006 o el de
Silvana que dejó de publicar el 11 de abril 2007 diciendo “Cada cual
atiende su juego y el mío termina aquí” y, todavía más reciente, el de
Olvido que escribió en su post del 17 de mayo 2007: “He dicho que sería
el último post, y así será, al menos de momento. Me gusta pensar que
nada es definitivo, que muchas veces es circular con variaciones. (…) Ha
sido un auténtico placer. Lo digo muy en serio. Un juego agradable.”
En un post reciente que no publiqué escribí: “De vez en cuando busco
espacio mezclando francés, italiano, inglés, holandés. Es un juego. Pero
ese juego sólo tiene sentido si el sentido ya está o si se intenta
crearlo. Il gioco ha bisogno di forma, estruttura.” Y escribí: “Lo que
me gustó del escribir de este post es que salió, sin pensarlo, ‘la
solitudine delle parole’. Estas palabras surgieron del subconsciente y
todavía no logro captar su significado, sólo vagamente.”
Sueños, señoras y señores, surgiendo del subconsciente.
A mi madre le gustaba una foto tomada de mí durante una de mis
vacaciones en el extranjero. Le gustaba tanto que la puso en la repisa
de la chimenea. Ahí quedó hasta su muerte. Creo que la foto fue tomada
en Córsica... O era en Sardegna? La voy a buscar para ponerla arriba de
este escrito.