Thursday, November 17, 2005

El mar y el joven

Siempre voy al mar cuando me siento mal. El mar me cura de los males, el mar es grande, el mar es abierto... No tengo la intención de escribir por el gusto de escribir, quiero decir: por el gusto estético de escribir. Escribo porque siento la necesidad.

Después de haber escrito mi post anterior, sobre la pequeña y el joven a quien mataron, veía todo el tiempo la cara sonriente del joven. He trabajado con él, en la cosecha de avena. Él era más joven que yo, tenía unos 17 o 18 años. Era más fuerte que yo. Junto con un otro hombre puso el saco de avena sobre mi espalda. Se cayó, el saco. Le daba una risa, al joven. Otra vez levantó un saco, era tan fuerte que pienso que lo hubiera podido levantar sólo, y lo puso sobre mi espalda. Ésta vez se quedó el saco, pero me costó mantenerlo y casi perdí el equilibrio cuando empecé a caminar con el saco sobre mi espalda.

El joven me hace llorar, no puedo contenerme. Lloro despacito, tranquilo, me da pena para él que lo mataron tan joven, me da pena para sus padres y sus hermanos.

3 Comments:

Blogger reflejos said...

Salgo mucho a caminar por la playa y en esa contemplación del mar encuentro una paz que contribuye a amortiguar mis preocupaciones. El mar comunica...

8:10 AM  
Blogger Zuriñe Vázquez said...

El mar me ayuda a mi también. Yo vivo al lado del mediterraneo y lo respiro hondo. Es como un compañero. Su infinito me reconforta. Creo que por eso aguanto las dificultades de vivir en la costa tamibén. El mar compensa. Un abrazo

12:05 AM  
Blogger fa mayor said...

¿cómo es posible sobrevivir con su sensibilidad?

1:21 PM  

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