Tuesday, April 02, 2013

Isabel y Orlando Letelier

 
Ayer un periodista me entrevistó sobre Chile. Es para un libro que recuerda, 40 años después del golpe militar del 11 de septiembre, la importancia de Chile en las vidas de un par de holandeses y chilenos.

Tuve que contar por qué formamos el comité de solidaridad con Chile en 1972, un año antes del golpe, y qué hice después. Uno de los temas que tocábamos era "el caso Letelier".

Trabajaba a tiempo completo para el Chile Comité hasta fines de 1978 cuando llegó el momento en que me costaba contar cada vez de nuevo sobre los desaparecidos, la violación de los derechos humanos y el caso Letelier. Me sentía como un disco que iba repitiendo la misma canción. Del Chile Comité fui a trabajar para el Transnational Institute del cual Orlando Letelier había sido el director.

Para quienes que no lo saben: Orlando fue el embajador de Chile en los Estados Unidos cuando Salvador Allendo asumió al gobierno en 1970 y casi tres años después fue llamado por el mismo presidente Allende de ser, primero, ministro del interior y después ministro de defensa en lo que iban a ser los últimos meses del gobierno de la Unidad Popular. En el momento del golpe militar del 11 de septiembre 1973 Orlando era el jefe del general  Pinochet.

La junta de Pinochet que tomó el poder en Chile en 1973 puso a Orlando en un campo de concentración en la isla de Dawson en el extremo sur de Chile y lo expulsaron un año después. Primero Orlando fue a vivir en Venezuela y después volvió a Washington donde había vivido como embajador y los diez años precedentes como funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo.

Conocí a Orlando en el año 1976. Nos vimos ese año cuatro veces. Lo involucré en nuestras acciones de boicot económico contra el régimen de Pinochet. Esas acciones tuvieron mucho éxito: logramos que el Grupo Stevin, una compañía de construcción y de dragación, se retiró de Chile justo cuando el régimen de Pinochet había anunciado un año antes que esa empresa holandesa era el inversionista extranjero más grande en Chile.

Obtuve la confirmación de que habíamos dado un golpe al régimen de Pinochet cuando este quitó el 10 de septiembre 1976 la nacionalidad a Orlando por su participación en nuestras acciones de boicot contra el Grupo Stevin y contra la importación de fruta chilena a través del puerto de Rotterdam.

No tuve mucho tiempo para celebrar ese éxito. Once días después el régimen chileno asesinó a Orlando en el pleno centro de Washington, con una bomba debajo de su coche.

Después la viuda de Orlando, Isabel Morel, y yo volvimos amigos. Ambos hemos trabajado muchos años en el movimiento de solidaridad internacional. En la foto de arriba estamos los dos en una conferencia de prensa.

En septiembre iré a Chile y visitaré a Isabel. Ella tiene ahora más de 80 años pero la veo siempre como la joven mujer que conocí en 1977 cuando tuvimos una larga entrevista en la que ella me contó sobre sus años con Orlando y los cócteles poco tiempo antes del golpe militar en que ella había hablado con Augusto Pinochet, en aquel momento todavía el subordinado de Orlando.

Puse una vez en este blog una foto de Isabel y Orlando bailando la cueca.

4 Comments:

Blogger Maria Dolors said...

Una vida, la tuya Giovanni, muy interesante y comprometida en la cultura y la política.
Un abbraccio.

12:03 AM  
Blogger giovanni said...

Me siento privilegiado de haber vivido lo que he vivido, aunque hubiera preferido que la gente que conocí no hubiera sufrido tanto y no había muerto por la violencia de estados (dictaduras) que recibieron bastante apoyo de estados que se vanaglorian como estados democráticos que defienden la libertad y los derechos humanos. Todavía siento ese privilegio.
Un abbraccio

1:51 AM  
Blogger José Luis Ríos Gabás said...

Recuerdo a Pinochet en el entierro de Franco, con aquella pinta que tenía. Has corrido peligros también, aunque probablemente los has ido olvidando con el tiempo. Realmente tu vida no es ni ha sido muy común, es diferente, pero buena.

Un abrazo

11:35 AM  
Blogger giovanni said...

Me lo acuerdo muy bien, José Luis, esa visita de Pinochet a España, o a Franco. También estuvo Kissinger si no me equivoco. Pero Pinochet y Franco no tuvieron apoyo solamente de "los Estados Unidos". Otras "democracias" los apoyaron también, aunque de manera menos visible y hasta condenando la violación de los derechos humanos. Claro, una cosa es condenar y otra es actuar en consonancia con la condenación. Los peligros que he corrido los he ido alejando más bien. En el pasado se acercaron a veces de manera difícil, psicológicamente hablando. Pero siempre he pensado: lo que me pasa a mí no es nada.

Un abrazo

10:09 PM  

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