Wednesday, October 03, 2012

El equilibrista francés

Aquí está el equilibrista que vi una vez en un pueblo francés caminando hacia esa torre de agua. Como ya dije en un post anterior, en el momento de sacar la foto tuve el miedo de que pudiera caerse en ese mismo instante.

Es una cuestión de un segundo o incluso menos de falta de concentración o mala suerte.

Hace un par de días hablé con un hombre joven que había trabajado en el erigir de andamios muy altos, a veces a alturas de 65 metros. Caminaba a esa altura, me dijo, como si fuera a 0 metro. Tres de sus compañeros habían caído. Dos murieron y uno quedó inválido. Él no sigue haciendo ese trabajo, porque notó que estaba desgastando su cuerpo y, además, tuvo un hijo.

Y aquí está otro momento del caminar del equilibrista:

13 Comments:

Blogger Maria Dolors said...

Fantástica instantánea, la vida
pendiente del grosor de una cuerda,
¡que valiente ! aunque demasiado
arriesgado, es como provocar al
destino.
Un abrazo Giovanni.

11:22 PM  
Blogger (* said...

¿Has visto el documental "Man on wire", Giovanni?

5:31 AM  
Blogger Montse said...

Gracias Giovanni por haber encontrado la fotografía ¡dos mejor que una, además! del equilibrista.
Tiene mucho mérito caminar por esa fina línea a tanta distancia del suelo, imagino que requiere un gran poder de concentración.

Un besito!

1:25 PM  
Blogger giovanni said...

Maria Dolors, provocar al destino se puede hacer de manera clara y visible, y de manera menos clara y visible. Eso es aún mas claro cuando se define el destino no solamente como vida y muerte sino cuando se incluya todo lo que hay entre vida y muerte, como p.e. enfermedades, y cuando se incluya también el nexo entre salud física y salud mental.

Un abrazo

10:51 PM  
Blogger giovanni said...

(*, hasta ayer no había visto "Man on wire". Lo vi antes de recibir tu comentario. Intriga como tanto el protagonista como la persona que le observa en su acto habla del evento. También me intriga la imagen de estar sentado sobre una cuerda, que es tan atipico para un ser humano normal. Da para pensar sobre las capacidades del hombre. Un baccio

10:57 PM  
Blogger giovanni said...

Montse, esa fina línea determina vida o muerte. Imagínate los ejercicios que uno debe hacer antes de sentirse lo suficiente seguro para caminar sobre esa línea...

Un beso

11:01 PM  
Blogger José Luis Ríos Gabás said...

Hace muchos años, unos 25, fui durante un tiempo en una orquesta de baile de Barcelona que, a pesar de que sonaba muy bien, tuvo una vida corta. Cada uno nos separamos y nos buscamos la vida en otras orquestas o en otros sitios. La cantante pasó a formar parte de un circo y, un par de años después, murió al caer al vacío en la plaza de un pueblo de Castellón, mientras hacía algo similar a lo que se ve en la foto, pero con la torre de la iglesia. Creo que nunca más me había acordado de ella, ni de su muerte, hasta ahora.

Un abrazo

12:03 AM  
Blogger giovanni said...

Es importante lo que cuentas, José Luis, me daba escalofríos.
Sabes por qué ella iba a trabajar en un circo? Qué tipo de persona era ella, si se puede hablar de 'tipo'?
Y cómo te enteraste de su muerte?
(ya me conoces, siempre tengo preguntas)

Un abrazo

12:21 AM  
Blogger Isabel said...

Es verdad, giovanni, lo que dices sobre las preguntas, es mucho mejor ser curioso que apático.

Por cierto no he contestado a tu pregunta en mi blog: hay muchas mujeres que se pintan los labios sin mirarse al espejo, sólo apoyándose en un dedo mientras que con otros dos se perfilan.

Sobre lo que cuentas del equilibrista, a mí me intriga qué los mueve a arriesgar la vida, será precisamente eso: el amor al riesgo, supongo.

Abrazos.

8:10 AM  
Blogger Elvira said...

Me dan miedo las alturas, no puedo. Ha hecho muy bien ese hombre, lo ha dejado a tiempo.

Besos

9:28 AM  
Blogger giovanni said...

Isabel, el amor al riesgo es muy presente en ciertas personas, aunque a veces ni se dan cuenta. Tengo que pensar a esa foto que saqué una vez de mi hijo cuando era pequeño, arriesgándose en un rincón estrecho al lado de olas fuertes del mar. Mi compañera que era loco de no haberle avisado de inmediato de abandonar ese rincón y en vez de esto le había sacado una foto. Yo pensaba: no tengo que disturbarle con nada.

Un abrazo

11:40 AM  
Blogger giovanni said...

Elvira, las alturas también me dan miedo a mí, pero he hecho un esfuerzo desde bastante joven de quitarme de ese miedo, y con éxito. Mi truco era subir en árboles muy altos y ahora, incluso hace muy poco, mi truco era subir bastante alto en el andamio que se encontraba al lado de nuestra casa. Claro, era necesario, para trabajar.

Besos

11:42 AM  
Blogger José Luis Ríos Gabás said...

Ella era una persona normal, no especialmente valiente ni temeraria. Visto desde ahora, creo que su marido influyó en que trabajara en el circo, ya que ambos debían dinero. Me enteré por El País, ya que salió la noticia en los periódicos. Debió de ser por 1988.

Un abrazo

3:24 PM  

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