Wednesday, October 15, 2014

Nuestro barco

Es el barco en que Aafke y yo hemos vivido de 1974 hasta 1985. Se llamó ms. Ambulant de Groningen y no fue el nombre que nosotros lo dimos sino el que estaba ya cuando lo vimos en aquel verano en que nos mudábamos del norte a Amsterdam.

Hace poco, el sábado, estuve otra vez en el norte, en la ciudad Groningen, y caminando por una calle cerca de un canal en donde habían barcos semejantes al nuestro, entré en una oficina de 'broker' (se me escapó la palabra en castellano, aunque se ve esa palabra por todos lados cuando caminas por las calles de Marbella) de barcos para platicar un rato sobre barcos y claro, de 'mi' barco. La oficina tenía ambiente de los años cincuenta. Habían dos hombres, un viejo de mi edad que escuchaba atentamente desde su escritorio al diálogo que se desarrolló entre su colega más joven y yo, fingiendo que seguía a trabajando (pero puede ser que siguió de verdad, con un trabajo fácil). Antes de salir el viejo me dijo que siempre la gente que ha vivido en un barco habla en términos positivos sobre esa experiencia y que algunos vuelven a comprar un barco o incluso el mismo barco después de que hayan salido sus hijos. Creo que Aafke y yo vamos a seguir a vivir bastante tiempo más (espero) en la casa a que nos mudábamos en 1985.

La foto de arriba fue imprimida en diciembre de 1984.

Aafke pintó una vez un barco inspirado en el nuestro - ve abajo.


6 Comments:

Blogger Isabel said...

Felicidades, Aafke, por la fecha que cita giovanni y por tu dibujo. Se ve el barco más bonito que en la foto.
Conservar la felicidad y recuerdos bonitos hace que demos color a la vida.
Abrazos a los dos.

1:32 AM  
Blogger Pau said...

No luches contra la naturaleza. Volverás al barco

11:47 AM  
Blogger giovanni said...

Gracias en nombre de Aafke, Isabel. Estoy de acuerdo contigo y agregaría: conservar y crear la felicidad... Caminar por las calles de Sevilla es, para nosotros, una de las cosas que nos causa o crea felicidad. (He propuesto a Aafke ya hace años de vivir unos meses en Sevilla u otra ciudad en el sur de España...)
Abrazos de nos dos.

11:16 PM  
Blogger giovanni said...

No sé, Pau, si volveré al barco. En algún cuento sí, pero en la realidad física. Cierto, eran años bonitos y todavía muchos de nuestros amigos latinoamericanos nos hablan del barco que también era suyo cuando salíamos de vacaciones y lo dejamos a ellos como hospedaje y algunos nos dijeron que se sentían libres en el barco... Claro, eran refugiados. Para otros, los que vivían en otros países que Holanda, era un lugar íntimo bsatante especial.

11:20 PM  
Blogger José Luis Ríos Gabás said...

Hay algo de humor en tu entrada, como en la vida normal y corriente. No sé si volverás al barco, ahora que has probado las ventajas de la tierra firme.

Un abrazo

7:10 AM  
Blogger giovanni said...

José Luis, otra ventaja de nuestra casa actual es que estamos cerca de la naturaleza y del "Mar del Sur" (ahora IJsselmeer).

Un abrazo

3:11 AM  

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