La vida en el barco
Ayer un vecino (a una distancia de unos 800 metros de mi casa, caminando por el dique hacia el este) me paró y me invitó a tomar una copa de vino. Cuando regresé una vecina (a una distancia de unos 300 metros de mi casa, caminando por el mismo dique) me preguntó: "Has caminado tan lejos?"
"No," le dije. "Me he parado donde vive el hombre que hace los bancos..."
"El director de bancos," me dijo con una sonrisa ancha. Ella estaba sentada en un banco costruido por él, y delante de mi casa está otro banco construido por él y pienso que en el camino hasta su casa hay como una decena de bancos construido por él, y mi hija también tiene uno y calculo que en Amsterdam hay más de cien bancos (o más) construidos por él, y en toda Holanda hay también bancos construidos por él. Tiene 79 años y los sigue haciendo con mucho placer.
Pero de eso no quería hablar, quería hablar del barco en que he vivido, el ms. Ambulant de Groningen... Le conté al director de bancos de mi gozar del vivir en un barco y les (os) contaré en una próxima entrada lo que le dije al constructor de bancos.
Wednesday, February 05, 2014
El ojo de buey
No sé. Alguna influencia ha tenido y sigo soñando de vez en cuando del barco en que he vivido tanto tiempo.
Por un lado tiene que ver con todo lo especial de un barco, como por ejemplo el ojo de buey, el timón, el motor, el olor de diesel y de alcitrán, el constante movimiento, y tantas cosas más... Por otro lado es la vida que he llevado ahí, en los años setenta y ochenta del movimiento de solidaridad con pueblos latinoamericanos, el trabajo de periodista y activista e investigador, las amistades, y tantas cosas más...
En vez de poner una foto del barco pongo una de mi hijo, mirando a Tropea y al Mar Tirrénico, cerca de Zambrone.
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